El turismo después de la pandemia mundial

(Opinión. Eduardo Viera, periodista de El Turista en Misiones) – El primer cuadro que se me ocurre pensar cuando se reactive la actividad turística en Misiones es el aire libre, la libertad y la naturaleza de Campo Grande, en Misiones; con sus aventureros en los arroyos, senderos, asado a la estaca y los campamentos. También la caminata por los senderos de la selva misionera en el destino Moconá, las piedras y árboles del arroyo del Salto Capioví, el Tabay en Jardín América o los paseos por el río Paraná en Posadas, capital de Misiones. Por supuesto que también imagino las pasarelas de los distintos circuitos de las Cataratas del Iguazú, la masiva visita a la Aripuca o el Hito de las Tres Fronteras como uno de los atractivos turísticos más visitados de la Argentina.

Imagino turistas en ambientes naturales, poco visitados, lejos de lo conocido. Como una tendencia que venía creciendo en la última década en varias regiones del continente americano.

El turismo de reuniones y convenciones venía creciendo, en alza en Posadas e Iguazú, posicionando a Buenos Aires poco a poco en el mundo. ¿Cómo será el comportamiento de los viajeros en este aspecto? Importante analizar más adelante.

Pero también es una incertidumbre conocer el comportamiento del potencial turista después de esta crisis sanitaria mundial del Covid-19 y en relación con este aspecto son varios los interrogantes. ¿Habrá una mayor concentración de mercado?. ¿La tecnología y la sustentabilidad se impondrán definitivamente? ¿Cuánto más durará la crisis?. ¿Septiembre?. ¿Finaliza en diciembre?. ¿Los empresarios se recuperan en enero o febrero?. ¿Será Semana Santa del 2021 la temporada de despegue?. ¿Nace un nuevo turismo a partir de la crisis global por la pandemia de coronavirus?. ¿Cómo será?.

Al elaborar un primer análisis podemos plantear tres etapas del proceso de crisis: la emergencia, la etapa de contención y por último la recuperación. Sin embargo, propongo entenderlas como etapas que irán desarrollando de manera simultánea.

Lo que sigue es un nuevo espacio turístico con profundización acelerada de todas las tendencias que se venían verificando en el mercado.

Estimo que podría haber una mayor concentración de mercado a partir de fusiones y alianzas que permitan a las empresas sobrevivir (y esto ya incluye en Argentina la convivencia de más de una agencia de viajes en un mismo domicilio, por ejemplo); una mayor especialización de las pymes; el posible ingreso de nuevos jugadores provenientes de otros ámbitos; una digitalización casi absoluta con ‘home office’ total o parcial); y la consagración del turismo sostenible en el centro de la escena.

Esta crisis ha enseñado que la gestión de las emergencias y del riesgo tiene que estar presente en cualquier planificación, y eso incluye también a los destinos, los cuales deben “resignificarse” y volverse a partir de esta experiencia.

Por otro lado, habrá que volver a colocar en el mercado toda la oferta de vuelos que existía antes del COVID-19 podría demandarle al sector unos 24 meses, por lo que de esta recuperación dependerá absolutamente toda la cadena turística global. La clave será el precio de los pasajes y llamar a los turistas a viajar en estos momentos tras la pandemia que no desaparecerá.

La recuperación de los destinos turísticos de la Patagonia argentina luego de la crisis de las cenizas del volcán Puyehue en el 2011 deberá ser uno de los espejos para el sector turístico. En esa oportunidad se demostró que los gobiernos y organismos mostraron poca coordinación. También el ‘sálvese quien pueda’ será contrario a los intereses de la actividad turística y es allí donde se espera una etapa de mayor colaboración en la seguridad y la salud pasarán a ser aspectos claves para crecer.

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