Coronavirus: el sector turístico y la incertidumbre

Es difícil pedir paciencia a un empresario del sector turístico cuando debe pagar más de dos o cinco sueldos, un alquiler mensual, servicios, tasas municipales, impuestos, cargas sociales y una flota de automóviles o infraestructura de un restaurante para su mantenimiento.

A la crisis sanitaria a causa del Covid-19 (coronavirus), seguirá una crisis económica que no tendrá una salida inmediata.

Más allá de aplicar algunas medidas adoptadas para ayudar a un sector de la población con la inyección de dinero durante estas semanas complejas, cuando finalice el estado de alarma los distintos sectores económicos del país tardarán un tiempo en recuperarse y el sector turístico se verá muy afectado, como una herida de bala que tardará sanar.

Al respecto, la consultora Deloitte desarrolló primeras estimaciones del periodo de recuperación en España, uno de los países más afectados por la pandemia, y estimó que será hasta finales del 2020. Unas predicciones en las que estiman que únicamente el sector alimentario tendría un nivel de actividad parecido al año pasado.

No es estudio, sino una estimación preliminar porque hay poca información y los datos se modifican diariamente. Tras las restricciones de movimiento la economía del país empezaría de nuevo a funcionar de forma más activa, y de ello se beneficiarían, especialmente, los sectores del ocio.

Mientras tanto, en Argentina el periodo de aislamiento no finalizó y se vienen temporadas turísticas importantes que no serán aprovechadas como Semana Santa sumando el fin de semana largo del 24 de marzo pasado.

En ese sentido, todavía no se conoce el potencial comportamiento del viajero en nuestro país, pero se calcula que el turismo interno será intenso en el segundo semestre y el próximo verano. En esta fase, el comercio, el ocio, los viajes y los hoteles comenzarían a notar un incremento en su actividad, pero todavía sin llegar al punto en el que se encontraban antes del inicio de la crisis del coronavirus.

El turismo, más bien, se vería limitado al extranjero con el miedo todavía de salir al extranjero y poder quedar atrapado en otro país en caso de un nuevo brote; aunque según los guías de turismo vamos a empezar a recibir desde los países de Asia con mayor frecuencia.

La última de las etapas sería la de la recuperación de todos los sectores económicos, que poco a poco tendrían una actividad acorde a la que tenían antes de la expansión por todo el mundo del COVID-19. Toda esta crisis traería, además, un paseo recreativo más austera para la población, pero con muchos argentinos recorriendo diferentes provincias a través de los vuelos de cabotaje y transporte terrestre. ¿Dónde irá el misionero? ¿El correntino? ¿El porteño viajará a Iguazú, Salta o se irá al exterior? Por el momento se observa en las redes sociales muchos deseos de viajar, de ser libre, aunque resta saber si el factor económico influirá en el comportamiento del ciudadano que quiere ser turista después de la pandemia mundial.

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